
Durante tres intensos días, la tierra roja de Itapúa volvió a convertirse en escenario de una de las competencias automovilísticas más importantes del mundo. El WRC ueno Rally del Paraguay cerró su segunda edición en territorio nacional, con una exigente carrera que llevó a las tripulaciones a desplegar al máximo su capacidad técnica y deportiva.
La 11.ª fecha del World Rally Championship, con 22 tramos y casi 359 kilómetros de competencia, puso a prueba a los mejores pilotos del planeta en caminos que combinaron velocidad, sectores técnicos, cambios de superficie, saltos y una exigencia que no dio tregua.
El resultado fue una competencia que volvió a demostrar que Paraguay tiene caminos capaces de desafiar a los protagonistas del WRC y ofrecer una experiencia única a pilotos, equipos, aficionados y visitantes.
Pero los motores no fueron los únicos protagonistas. Miles de paraguayos y visitantes se volcaron a los caminos de Itapúa para vivir de cerca la fiesta del Rally, acompañando la competencia y respetando las zonas habilitadas, la cinta verde y las indicaciones de seguridad destinadas a disfrutar del espectáculo y proteger el entorno.
Tecnología y comunicación para acompañar la fiesta
La magnitud del evento también requirió un importante despliegue tecnológico y de comunicación. En ese contexto, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC) acompañó el desarrollo del Campeonato proporcionando la estructura base de conectividad que permitió sostener la transmisión y el despliegue comunicacional durante la competencia.
A esto se sumó una cobertura extensa a través de los medios del Estado, que durante las jornadas del Rally acercaron a la ciudadanía los principales momentos de la competencia y todo lo que ocurría en torno a esta gran fiesta deportiva.
En el Fan Zone también estuvo presente el stand de los medios del Estado, que se convirtió en uno de los puntos de encuentro para familias, aficionados y visitantes que pasaron por el lugar para disfrutar de la experiencia del Rally y conocer de cerca el trabajo de comunicación desplegado durante el Campeonato.
Así, tecnología, conectividad, comunicación y participación ciudadana acompañaron un evento que volvió a poner a Paraguay frente a los ojos del mundo.
Los campeones de una carrera que exigió al máximo
Tras completar los 22 tramos, Sami Pajari y Marko Salminen, a bordo de un Toyota GR Yaris Rally1, se quedaron con el primer lugar de la clasificación general y de la clase RC1. El podio general se completó con Hayden Paddon y Scott Martin, y Adrien Fourmaux y Alexandre Coria.
En WRC2, el triunfo fue para la dupla paraguaya Diego Domínguez Jr. y Rogelio Peñate, con un Toyota GR Yaris Rally2. Gus Greensmith y Jonas Andersson terminaron segundos, mientras que Alejandro Galanti y Marcelo Toyotoshi completaron el podio.Domínguez Jr. también encabezó la clasificación del WRC2 Challenger, seguido por Galanti y Taylor Gill.
En WRC3, Nataniel Bruun y Mario del Riego se llevaron el primer lugar con un Ford Fiesta Rally3 Evo.
La Clase RC4, sin campeonato soporte, tuvo como ganadores a Gabriel Duarte y Luis Quevedo, mientras que la WRC Masters Cup quedó en manos de Miguel Zaldívar Sr. y Juan José Sánchez.
Los ganadores recibieron además Caskuchi, la pieza de artesanía paraguaya que se convirtió en el trofeo oficial del WRC ueno Rally del Paraguay, como símbolo del encuentro entre la competencia mundial y la identidad cultural del país.
Con la ceremonia de premiación al atardecer, sobre la Playa San José, llegó el cierre de tres jornadas de velocidad, emoción y celebración.
La tierra roja volverá poco a poco al silencio y los motores se apagarán, pero queda la imagen de un Paraguay que recibió nuevamente al mundo, hizo suyo el Rally y volvió a demostrar que está preparado para ser escenario de grandes acontecimientos internacionales.
Y detrás de cada transmisión, cada cobertura y cada contenido que permitió seguir esta experiencia, quedó también el trabajo de un amplio equipo humano y tecnológico que hizo posible que la fiesta pudiera ser compartida mucho más allá de los caminos de Itapúa.
















